La importancia de los indicadores de pH en la industria de los alimentos y bebidas

La importancia de los indicadores de pH en la industria de los alimentos y bebidas

El potencial de hidrógeno, mejor conocido como pH, es un coeficiente o escala numérica, utilizado en química de forma convencional para expresar el grado o nivel de acidez o basicidad que tiene una sustancia. Otra forma de definirlo es como la forma conveniente de medida de actividad de los iones de hidrógeno que contiene una solución electrolítica.

Llevar a cabo la medición del potencial de hidrógeno de diversas sustancias es una actividad frecuente en los laboratorios, ya sea con fines académicos, científicos o industriales, y en consecuencia la producción y uso de diferentes indicadores de pH es también frecuente. Entre los materiales o instrumentos que se pueden utilizar para medir la acidez o basicidad de una sustancia están el papel tornasol, rojo de metilo, naranja de metilo, fenolftaleína y el pH-metro.

El papel indicador o papel tornasol es muy barato en comparación con otros métodos. Se trata de papel impregnado con indicador universal, esto hace que al introducir el papel en una solución, este cambie de color. Según el color y su ubicación en un diagrama se puede determinar el nivel de acidez o basicidad de la solución.

Sustancias químicas como el rojo o naranja de metilo y la fenolftaleína adquieren un color diferente dependiendo del valor del potencial de hidrógeno de la sustancia a la que se expusieron. El pH-metro es un sensor utilizado para medir el nivel de acidez o basicidad de una solución y comparar la diferencia de potencial entre dos sustancias.

Prácticamente en todos los procesos que se llevan a cabo en la industria el control de los niveles de pH de los productos, soluciones y materiales que se fabrican es un factor de gran importancia. La medición del potencial de hidrógeno es considerada como un indicador de calidad de los productos y por ello las diferentes autoridades reguladoras de la industria han impuesto normativas para la producción y las características que debe cumplir un producto para ser lanzado al mercado.

Una de las características que deben ser controladas de manera precisa en la industria es el nivel de pH de los productos, sobre todo en la industria cosmética, farmacéutica y alimentaria. Por lo anterior, el uso de indicadores de pH en la industria de los alimentos es de suma importancia, pues las normativas respecto a este coeficiente son estrictas y sus objetivos principales son evitar la contaminación del medio ambiente y garantizar que el producto final que se ofrece al consumidor esté libre de microorganismos que puedan provocar algún daño al consumidor.

Pero hay otras razones por las que verificar el nivel de acidez o basicidad de los productos y materias que se utilizan para la producción de los alimentos es importante. Por ejemplo, estos valores sirven para conocer e incrementar el tiempo de conservación del producto o para conocer la forma de acción de los bactericidas que se aplican para eliminar microorganismos del producto.

Otro ejemplo es en la producción de lácteos, en la que se requiere un nivel muy específico y preciso de pH (6.8) en la leche, pues es el indicador de que esta es higiénica y segura para su consumo. Un nivel más alto o más bajo implica que el ganado podría estar infectado o que la leche está contaminada por diversas razones.

Curiosamente, para confirmar la calidad del queso, un producto lácteo, el nivel del potencial de hidrógeno debe ser muy bajo en comparación (entre 4.1 y 5.3). Lo mismo sucede con el yogurt (entre 4.4 y 4.6). Al igual que con la leche, niveles diferentes indicarían que el producto no es apto para su consumo.

En la industria cervecera también es muy importante el control del nivel de pH en la producción, pues este nivel puede determinar el sabor de la cerveza, su calidad e higiene. El nivel de pH de este producto debe estar entre 4.2 y 4.5. Un valor menor implicaría que el producto es muy ácido y su sabor desagradable; un valor mayor hace al producto propenso a albergar microorganismos.

Para la producción de las bebidas gasificadas tener un pH inferior a 4 es necesario también para evitar que el producto pueda favorecer el desarrollo de microorganismos. Pero este valor debe ser igual o mayor a 3 para mantener el sabor y que el producto pueda conservarse.

Un producto en el que paso tras paso de su proceso de producción se debe medir el potencial de hidrógeno es el azúcar. La importancia de medir este coeficiente es para evitar y eliminar cualquier tipo de contaminación e impurezas en el producto. El nivel máximo permitido es 7; un nivel mayor implicaría que el jugo de caña se convertiría en miel.

Como estos existen muchos otros ejemplos, pues prácticamente todos los productos pasan por un proceso de medición de acidez o basicidad para garantizar su calidad, sabor e higiene. En algunos casos el nivel debe ser muy preciso, pero en otros basta con que el producto esté por encima o debajo de cierto nivel.

Sea cual sea el caso, el uso de indicadores de pH es fundamental e imprescindible en la industria alimentaria para garantizar la calidad de los diferentes productos que se fabrican. Dependiendo de la industria y del producto se requieren diferentes métodos para medir la acidez o basicidad de las sustancias y materiales utilizados. Por ello las empresas requieren contar con un proveedor que ofrezca diferentes opciones para conocer los niveles de pH, según sus necesidades.

En México no existe mejor productor y proveedor al respecto que Farbe, empresa que ofrece diferentes productos para medir el nivel del potencial de hidrógeno de sustancias, soluciones y compuestos. Sin importar si se trata de la industria alimentaria, de bebidas, cosmética o farmacéutica, Farbe cuenta con el mejor catálogo para satisfacer sus diferentes necesidades y así asegurar la calidad de los productos que se ofrecen al consumidor.

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