Colorantes para alimentos

Colorantes para alimentos

¿Qué son los colorantes para alimentos?

En primer lugar un colorante es un compuesto que puede disolverse en algún líquido e impregnar de color a ciertos tipos de telas, comidas u objetos. Existen, tanto los conocidos como artificiales, así como aquellos provenientes de algún material natural u orgánico. Esta clase de colorantes tienen la particularidad de poder añadirse a los alimentos y dicha denominación (la de artificial o natural) depende, en este caso del proceso de fabricación de la comida, ya sea que el colorante se haya agregado o que provenga o forme parte directamente del alimento en cuestión; entre sus propiedades, la principal consiste en la capacidad de otorgarle una pigmentación particular a la comida en cuestión. No está por demás señalar que su uso más popular es en líquidos.

Es interesante señalar que los colorantes desempeñan un papel comercial básico, ya que la apariencia que tenga un artículo es un factor de suma importancia respecto al impacto que puede tener dicho artículo. Se sabe que ciertos colores pueden despertar el apetito, por ejemplo, y que mientras más atractiva sea la consistencia en cuestión que tenga, así como la presentación con que se exhibe al público, habrá mayores probabilidades de consumo. El color es esencial, recordemos que existe un elevado número de personas altamente visuales que guardarán durante meses esa primer vista o impresión que han tenido de algo o alguien.

Podemos poner un ejemplo trivial: al momento de seleccionar verduras en el supermercado, en este caso imaginaremos que se trata de un puñado de jitomates, si nos encontramos con la opción de escoger entre un montón con varias verduras de un color poco vivo, un tono rojo pálido, y otro grupo, sin embargo, donde el color del jitomate está “inyectado” y vivo, podemos apostar que la gran mayoría decidirá que el segundo grupo es la mejor opción sin mayores objeciones.

La historia de los colorantes para alimentos se remonta varias décadas atrás. Fue a mediados del siglo XIX que se logró inventar colorantes realmente efectivos, los cuales vieron su auge con la revolución industrial y su impacto directo sobre la comercialización y distribución de la comida. Antes de mediados del siglo XIX era difícil que cualquier intento de cambiar el color de comidas y bebidas tuviera efectos verdadera certeros; sólo sería cuestión de unas décadas para que aquellos no provenientes de fuentes naturales o propias tomaran forma como productos de uso común durante el proceso de fabricacin de la común durante el proceso de fabricación de alimento.

También sería cuestión de que el siglo XX entrara para que se intentara equilibrar la balanza entre calidad y atractivo y el bienestar del organismo humano (en otras palabras, que el colorante en cuestión fuera garantía de que la salud y el funcionamiento sistémica del cuerpo humano no sufriría efectos secundarios o consecuencias en el futuro).

La psicología entre la compra y el gusto es otro aspecto interesante para quienes trabajamos con colorantes para alimentos. Desde bebidas alcohólicas, dulces, carnes, comida procesada, todo está influenciado por la apariencia y el sabor con el que se relaciona esta aparienca. Apostamos a que el gusto particular de cada consumidor queda acentuado al tener que elegir entre una botella de mezcal de color transparante y una con mayor coloración.

Es muy probable que la psicología sobre cómo influye la apariencia del producto al momento de comprarlo sea la principal razón por la que cientos de empresas dedicadas a la fabricación de alimentos han decidido aplicar este tipo de colorantes. Un ejemplo de esto sería la modificación del color de algún fruto para que al momento de exhibirlo en un supermercado sea más atractivo para el cliente o, inclusive, para darle un giro completo a la forma en la que el público ha conocido algún alimento procesado.

Aunque muchas personas desconozcan este factor, el uso de colorantes para alimentos es más común de lo que podría imaginarse y, de la misma forma, está arraigado en la cultura alimenticia de la actualidad más de lo que pareciera; por suerte, la preocupación por ocupar materiales de origen natural o que no sean nocivos para el organismo ha sido un compromiso y responsabilidad que no se ha tomado, de ninguna forma, a la ligera.

Cuando señalamos que el uso de colorantes es muy común lo hacemos refiriendo no sólo aquellos cambios notables que experimentará el producto en cuestión, sino también aquellos que reafirmarán su estado o lo maquillarán, por ejemplo, si se tratara de algunos cortes de carne o pescados se ocuparán colorantes para que su apariencia sea más atractiva hacia el consumidor.

Para dar ejemplos más específicos podríamos señalar que las condiciones externas muchas veces no son las más ventajosas, ya no para conservar en buen estado la comida, sino para mantener una imagen viva, deseable en el sentido visual;  podríamos hablar del clima, por ejemplo o de que el constante flujo de aire sea el mejor para el alimento en cuestión, así como de las particularidades del lugar donde se encuentre. Muchas verduras y frutas también no tienen un color uniforme, sino distintas tonalidades, en la superficie, por lo que el colorante puede darle esa cualidad uniforme, así como brillo e intensidad.

Otro aspecto poco mencionado es que el uso de estos colorantes no está limitado sólo a cuestiones de estética, apariencia y la cadena venta-compra-consumo, sino a cuidar las propiedades alimenticias de dicho alimento y la calidad del gusto que dejará el el consumidor al momento de probarlo.

En materia de colorantes para alimentos, nuestros productos son los mejores en el mercado. Para mayor información, le sugerimos escribirnos al mail o contactarnos por teléfono. Tenemos una opción a la medida de sus necesidades.

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