Colorantes naturales

La utilidad de los colorantes naturales

La vista es, en general, nuestro primer encuentro con las cosas. Entre las características físicas determinadas de cada objeto, el color impacta de forma directa en nosotros debido a las asociaciones que hacemos entre emociones y colores. Un color, además, nos sugiere información que hemos relacionado con él a lo largo de nuestra vida y, si lo vemos presente en algún objeto, es muy probable que entablemos alguna conexión con él.

Desde hace un par de siglos, la desmedida industrialización ha generado muchos daños al medio ambiente, y entre los productos que se usaban indiscriminadamente y sin mucha alternativa estaban los colorantes artificiales. Sin embargo, con el paso del tiempo nos hemos vuelto conscientes del daño generado y, deseosos de revertir la situación, hemos regulado y mejorado el uso de los colorantes, y ha surgido algo más: un deseo del hombre por volver a lo natural, con el que se ha retomado el uso de colorantes naturales para que sean la base de un nuevo desarrollo industrial sustentable.

Ahora todo busca (y necesita) ser amigable con el medio ambiente. Así, la producción de colorantes naturales abre una puerta al desarrollo industrial y a la vez no priva al ser humano de la posibilidad de aventurarse con la coloración de sus objetos cotidianos como la ropa o incluso los alimentos. En el caso de la industria alimenticia, por ejemplo, los colorantes naturales de origen vegetal se aplican aceptablemente, pues no generan daños a la salud y además de sus características colorantes, poseen cualidades como ser ricos en vitaminas.

Un colorante es un compuesto químico capaz de dar color. Generalmente a los que son de origen natural se les conoce también como pigmentos, mientras que a los que son de origen artificial se les llama lacas o simplemente colorantes.

Los colorantes naturales son extraídos de plantas o animales y pueden teñir desde textiles hasta alimentos, y aún ser usados para la expresión artística. Si bien es cierto que tanto los colorantes artificiales como los naturales pueden poseer ventajas y desventajas, podemos decir que las únicas desventajas de los colorantes naturales tenían que ver sobretodo con su carencia de intensidad al momento de dar color, pero esas dificultades de antaño son ya cada vez más sorteables debido al crecimiento de interés y, por consiguiente, de apoyo a los proyectos sustentables amistosos con la naturaleza.

Los colorantes naturales se clasifican en dos tipos: los vegetales y los animales. De los vegetales, el primer grupo son las betalaínas, clasificadas a su vez en betaxantinas y betaciantinas. Mientras que las betaciantinas se identifican por el color rojo o violeta y se encuentran en frutos como la cereza, las betaxantinas se encuentran en hongos venenosos y se identifican con el color amarillo.

Las antocianinas, el segundo grupo, son pigmentos solubles al agua y se identifican en los colores rojo, anaranjado, azul y púrpura, en frutos como la uva o la fresa. Los carotenoides, el tercer grupo, van desde el amarillo hasta el rojo, y provienen en general de algas y bacterias. El cuarto grupo, el de los flavonoideos no antocianínicos, también es solubre al agua, y presenta por característica principal el color amarillo. Se encuentran, por lo general, en algunos pétalos de flores y en la naranja y la mandarina.

El quinto grupo, el de los tanínicos, posee una gama de colores que oscila del amarillo al castaño oscuro, y se encuentran en los robles, los castaños y las verdolagas. Y finalmente el sexto grupo, el de los clorofílicos, es el que se encuentra en mayor cantidad en la naturaleza, en las células gracias a las cuales las plantas producen la fotosíntesis. Los clorofílicos no son hidrosolubres, y se hallan en prácticamente todas las plantas verdes del planeta.

Comparada con la cantidad de colorantes naturales que ofrecen las plantas, las sustancias de origen animal son mucho menores en cantidad. En este ámbito, los colores se obtienen de insectos y animales marinos. El insecto terrestre más apreciado es la grana cochinilla, que produce un color rojo bastante gustado, seguido del kermes, un insecto de América y Europa que produce también un color rojo peculiar.

En el caso de los animales marinos, se buscan sobretodo la cañadilla, de la que se extrae un color púrpura de gran tradición, y el otro es la sepia, que ha provisto a las personas de un colorante marrón. Así pues, las principales fuentes para la obtención de colorantes naturales son los vegetales, especialmente las plantas superiores y las algas, aunque los colores ofrecidos por los animales no son menos importantes.

Es innegable la utilidad de los colorantes en nuestra vida, tanto en la industria alimenticia como en la cosmética y en la textil. Es imposible no contar con la importancia que el color tiene en nuestra perspectiva y acercamiento a los objetos, ni con los enlaces psicológicos que genera entre nosotros y ellos.

Grupo FARBE extiende a los usuarios la posibilidad de que experimenten con nuestra amplia diversidad de colorantes naturales, antocianinas, extractos de clorofila, annatto, entre muchos otros, con las ventajas de una cultura sustentable en crecimiento y sin dañar la salud del consumidor. Abrimos la puerta de la naturaleza hacia la sana creatividad, demostramos que la industria y el cuidado ambiental no tienen por qué estar distantes; más aún, es una necesidad que expandamos la conciencia ecológica con miras al futuro y con base en un discurso solidario con el presente.